¿Sabemos cómo son realmente las tarjetas de crédito oro?

09.07.2019

Con total seguridad que en más de una ocasión hemos tenido la oportunidad de contratar algunas de las tarjetas de crédito oro que son comercializadas por todas las entidades de financiación. Pero que por uno u otro motivos no hemos llegados a formalizarlas al desconocer sus condiciones de contratación. Para que esto o pase más veces vamos a aclarar en qué consisten esta clase de plásticos que están dirigidos a los clientes más exclusivos de los bancos.

Para empezar, las tarjetas de crédito oro son las que contemplan las comisiones más altas por su emisión, gestión y mantenimiento. Cuestan entre 20 y 70 euros todos los años, aunque en función de la estrategia de fidelización de los bancos este cargo a cuenta puede salir gratis. Mientras que por otra parte, es la modalidad que aporta los seguros más competitivos en los medios de pago. Al incorporar las pólizas de accidentes y asistencia de viaje, con las mejores coberturas para sus titulares a través de una prima de emisión muy elevada. En donde están incorporadas algunas prestaciones como las siguientes:

  • Gastos médicos y hospitalarios.
  • Prolongación de estancia en hotel por enfermedad o accidente.
  • Traslado sanitario de enfermos y heridos.
  • Regreso del asegurado en caso de defunción de un familiar.

Tarjetas de crédito oro: aplazar el pago de las compras

Oro es un formato de la tarjeta de crédito que permite a los usuarios abonar sus compras al final de cada mes a través de un único pago. Mientras que por otro lado, genera una línea de crédito que oscila entre 2.000 y 8.000 euros aproximadamente bajo un sistema de amortización de cuotas mensuales constantes. En donde se aplica un tipo de interés que va del 6 % hasta el 10 %, en función del plástico seleccionado. No en vano, no es un producto excesivamente homogéneo, sino que por el contrario se rige por las directrices comerciales de las entidades emisoras.

Otro de los aspectos que deben valorar antes de su contratación es el que tiene que ver con la alta gama de servicios que presta y en cualquier caso superior al de otras tarjetas de crédito. Como por ejemplo, la protección de las tarjetas. Para que en caso de robo o pérdida se les pueda devolver a sus titulares el importe de las operaciones fraudulentas. Al igual que un servicio de alertas SMS en todas las operaciones superiores a un límite impuesto por la propia entidad bancaria.

Puede elegirse la forma de pago preferida

Una de las aportaciones de este medio de pago universal es que se está en disposición de optar por la forma de pago más ajustada a los intereses de los usuarios. Es decir, a través del fraccionamiento de la operación o por el contrario por medio de una liquidación que se materializa con una cuota mínima todos los meses. En este sentido, es similar a otras tarjetas de crédito de diferentes características.

En cualquier caso, este es un plástico que pertenece a la gama más alta en esta clase de productos bancarios. Por este motivo va dirigido a un perfil de cliente más exigente que en el resto de las tarjetas. Mientras que por último, hay que destacar que para su contratación hay que tener vinculado este medio a una cuenta corriente o de ahorro de la entidad que la comercializa. Desde donde se pasarán los cargos a cuenta de todos los movimientos que se realicen. Sin que ningún momento estén permitidas las operaciones al descubierto, a excepción de las impulsadas desde la línea de crédito habilitada a todos sus titulares. Pudiéndose disponer de más de una tarjeta a cambio de abonar un suplemento en su emisión que está cuantificado en torno a 25 euros.

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José Ignacio Recio