Cuentas infantiles: fomentar el ahorro desde su nacimiento

27.05.2019

Las cuentas de ahorro es un producto bancario lo suficientemente importante como para que puedan ser los niños más pequeños de la casa sus titulares. Así lo han entendido las entidades de crédito en España que han decidido apostar por las cuentas para los peques que se comercializan bajo diferentes formatos de ahorro. Su único requisito es tener una edad comprendida entre los pocos meses de vida y hasta los 18 años.

La gran aportación de las cuentas infantiles es más sentimental que material al constituirse en el primer instrumento de contacto que tiene este importante segmento social con el mundo del dinero. Para que de esta forma, estos clientes tan especiales puedan crear una pequeña bolsa de ahorro estable a los pocos meses de su nacimiento. Fomentando el hábito del ahorro desde muy temprana edad, y para que unos años más tarde estén en condiciones de gestionar el dinero procedente de las aportaciones económicas de sus padres o familiares más allegados.

¿Cómo son las cuentas infantiles?

No hay una uniformidad respecto a la estructura que presenta este modelo bancario, pero sí con un denominador común como es su alto valor pedagógico. En el sentido, de que ayudará a los más pequeños a comprender el esfuerzo para conseguir este activo monetario y puedan valorarlo a medida que se vayan haciendo mayores. Se trata de una manera muy cómoda de ahorrar, estableciendo ingresos periódicos de forma automática, en función de las necesidades y preferencias de sus progenitores.

Bajo esta característica aplicable a todas estas cuentas infantiles se esconde también el deseo por parte de las entidades bancarias de fidelizar a sus nuevos clientes. Para que cuando llegue el momento de alcanzar su mayoría de edad estén más sensibilizados para contratar otros productos financieros con su primera entidad: tarjetas de crédito o débito, programas de ahorro, imposiciones a plazo o seguros.

Sin remuneración

Estas cuentas tan especiales se caracterizan porque no ofrecen a sus titulares ninguna clase de rendimiento monetario. No en vano, están concebidas para desarrollar los hábitos de ahorro y administración de dinero en edades infantiles o juveniles. Más allá que puedan proporcionarles regalos en función de las ofertas y promociones que vienen desarrollando las entidades bancarias. Como por ejemplo, a través de los planes de bienvenida para los nuevos clientes.

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Mientras que por otra parte, también están disponibles muchas sorpresas para los titulares: invitaciones y preestrenos de películas y musicales, sorteos, regalos y mucha diversión. Otra de sus aportaciones más relevantes se basa en que existe en la posibilidad de realizar aportaciones periódicas y extraordinarias. Al igual que un seguro gratuito en caso de fallecimiento en caso de fallecimiento por accidente de los progenitores de los titulares de estas cuentas. 

Exenta de gastos y comisiones

Uno de los incentivos que utilizan las entidades de crédito para comercializar este producto es diseñarlo libre de comisiones y otros gastos en su gestión o mantenimiento. Mientras que por otra parte, también destaca porque se puede disponer el saldo en cualquier momento y por cualquier importe. Otra estrategia comercial empleada para potenciar estas cuentas infantiles es incluir un potente programa de actividades (formación, ocio y tiempo libre).

Entre los requisitos para formalizar esta clase de cuentas se exige que el plan de ahorro solo pueda tener un único titular, menor de 18 años y, necesariamente, requiere de la existencia de un representante legal del menor, sus padres o tutores legales. En donde, por último, las mejores promociones son únicamente para nuevas aperturas o destinadas a nuevos clientes. Con una permanencia mínima que oscila entre 12 y 24 meses. Solamente dirigidas hacia este importante sector de la sociedad, es decir los más pequeños de la casa.

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José Ignacio Recio