Hipotecas para la segunda vivienda: ¿cómo son en realidad?

29.11.2018

¿Qué son las hipotecas para la segunda vivienda?

Desde luego que hay mucha clase de hipotecas, más de las que pueden imaginarse sus demandantes: bonificadas, a plazo fijo o variable, para jóvenes... Pero una de las más especiales son las destinadas a sufragar la compra de una segunda vivienda. En especial porque es la que presenta unas condiciones en la contratación más diferentes de todas. Hasta el punto de constituirse en un formato que se rige bajo unos requisitos más diferenciados que en las destinadas a la adquisición de la vivienda habitual.

En cualquier caso, se trata de un producto que está presente en la oferta de financiación por parte de las entidades bancarias con una gran difusión. Con una amplia selección de hipotecas que están comercializadas bajo unas constantes comerciales muy parecidas entre todas ellas y que podrán ser detectadas a partir de estos momentos

Hipotecas para la segunda vivienda: menos financiación

Una de las características que identifican mejor a las hipotecas para la segunda vivienda es que contemplan plazos de amortización más bajos. Oscilan desde unos pocos años y hasta un máximo de 25, siendo muy poco frecuente que se puedan superar estos niveles en su devolución. Esto se debe a que sus demandantes suele presentar un perfil de cliente muy bien definido y que se adapta a esta condición de la hipoteca: persona mayor, con mayor poder adquisitivo y que desea tener otro lugar de residencia o sencillamente que forma parte de una estrategia para la inversión.

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Otra de sus diferencias respecto a las hipotecas para la primera vivienda es que no se financia el total de la operación. Sino que por el contrario, tan solo conceden un máximo del 70% sobre el valor de tasación del inmueble. Es decir, es completamente necesario contar con una bolsa de ahorro para desarrollar esta adquisición inmobiliaria debido a que se financia en su totalidad. Siempre estos productos son menos exigentes en cuanto al capital a financiar y que puede llevar a que el reparto se muy equitativo.

Con el mismo coste económico

En lo que no hay prácticamente diferencias respecto a las hipotecas para la vivienda habitual es en el dinero que debe pagarse por su contratación. Porque en efecto, contempla un tipo de interés muy parecido en ambos casos, aunque su diferencia proviene de que estos créditos hipotecarios son más propensos a ser comercializados con una exención casi total en sus comisiones (apertura, estudio, cancelación anticipada, etc.). Como principal fuente de ahorro para la compra de una vivienda ajena a la habitual.

Por otra parte, y debido a los plazos más bajos para su devolución, en estos momentos es más rentables contratarlos a tipo variable debido a la excelente evolución que está experimentando en los últimos años el índice de referencia europeo, Euríbor. No en vano, más del 90% de los contratos a tipo variable están firmados con esta vinculación, según los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para que de esta manera, en la actual oferta bancaria puedan encontrarse hipotecas de estas características con diferenciales incluso por debajo del 1% y libres de comisiones y otros gastos en su gestión.

Además, otra de las ventajas más relevantes de las hipotecas de segunda vivienda es que se presentan con la ventaja que se ejerce con el aval de la primera casa, siempre que no esté hipotecada. De esta forma, no será necesario aportar ningún avalista ni otros bienes materiales, como por otra parte sucede con otras financiaciones inmobiliarias.

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José Ignacio Recio

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