Los bancos se protegen ante la concesión de préstamos

27.07.2018

Protección de pagos para adquirir un préstamo

En estos meses, desde las asociaciones de consumidores nacionales se está advirtiendo de la aplicación de unas cláusulas más abusivas por parte de las entidades financieras para la concesión de cualquier línea de crédito. En concreto, apuntan a un plan de protección de pagos que será necesario suscribir para la aprobación del préstamo. Aunque esté comercializado bajo esta denominación se trata al fin y al cabo de un seguro en toda regla que tiene como objetivo garantizar al banco que cobrará las mensualidades de la financiación. Y si bien es una medida legal, en algunos de los casos se desarrolla de una forma abusiva, sin comunicárselo al cliente.

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El incremento de las garantías para cobrar el dinero prestado por parte de los bancos se está llevando en un contexto no excesivamente peligroso para estas entidades. En donde la morosidad de los préstamos se ha reducido hasta el 7,8 % durante el primer trimestre de 2018, según los últimos datos facilitados por el Banco de España. En donde se pone de manifiesto que los préstamos dudosos decrecieron en este periodo en más de 1.000 millones de euros. Una tendencia que en principio debería favorecer las condiciones más benévolas que imponen los bancos a los demandantes de este producto para la financiación.

Concesión de préstamos: con seguro de protección

Los clientes que demanden un préstamo a partir de estos momentos se encontrarán en algunos casos, que a sus requerimientos tradicionales, se les añadirá otros más: contratar un seguro de protección de pagos. Afecta no solamente a los préstamos personales, destinados al consumo o hipotecas. Sino también a las tarjetas de crédito que comercializan las entidades financieras y que cualquier particular puede tener en su cartera.

En cualquier caso, se trata de un producto que favorece enormemente a los emisores del préstamo. Por una razón muy simple de comprender y que se basa en que se protegerán ante cualquier impago como consecuencia de la falta de liquidez (desempleo, accidente, etc.) del usuario. A través de una cuota, generalmente mensual, que el cliente deberá afrontar si desea que su solicitud sea aprobada. Su cuantía puede oscilar entre 20 y 60 euros todos los meses, en función del tipo de préstamo solicitado. Un factor que influirá en que su nivel de endeudamiento sea mayor que antes.

El banco deberá comunicarlo al cliente

La formalización del seguro o plan de protección de pagos dentro de un préstamo permite que haya un periodo limitado en que el banco asuma la cuota mensual.

Esta medida no se le es comunicada al usuario. Sino que por el contrario es impuesta de forma unilateral y por tanto puedan reclamarse al propio banco o en su defecto ante el servicio de reclamaciones del Banco de España. Como última solución estará la utilización de la vía judicial para subsanar esta incidencia en la que incurren las entidades bancarias.

Otro de las situaciones en la que pueden verse inmersos los clientes bancarios es que esta medida esté incluida en las cláusulas del contrato del préstamo.

Aunque probablemente esté descrita en la letra pequeña del mismo y en cuyo caso el banco no cometerá ninguna ilegalidad, aunque sea considerada como abusiva por parte de las asociaciones en defensa de los consumidores. No en vano, este hecho generará que al cabo de dos años el titular del préstamo haya desembolsado cerca de 1.000 euros por un producto que con toda seguridad nunca vaya a utilizar. Y lo que es peor, puede que sin su consentimiento.

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José Ignacio Recio

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